Rodrigo Rojas Navarrete - ITYC
Instituto Técnico y Cultural

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ITYC

Rodrigo Rojas Navarrete

En algunas ocasiones se dice que la manzana no cae lejos del árbol, con el afán de describir que algo o alguien continúa un mismo camino que ya estaba marcado.

Así mismo le sucedió a Rodrigo Rojas Navarrete, exalumno ITYC, que dedicó su vida a la función pública, pues asegura que desde niño creció “en una familia en donde el servicio y la función pública eran una prioridad; hoy soy parte de ese legado”.

Durante su estancia en la escuela, Rodrigo pasó por distintos momentos especiales de su vida. Conoció, como él menciona, a maestro extraordinarios que aún recuerda con gran cariño.

“Al profesor Fernando yo le tenía pánico, todos le teníamos pánico porque era muy exigente y me reprobaba en flauta.

“Es un profesor que jamás voy a olvidar, sobre todo su enseñanza respecto a la puntualidad, lo estricto que era y su pulcritud al vestir. Él siempre nos dijo, desde la primera clase  ‘yo voy a ser de los profesores de los que siempre se van a acordar’. Y así fue”, enfatizó.

“Sin duda alguna, Miss Ventura es una de las misses que más recuerdo. Pero yo era un chico que se llevaba demasiado bien con el personal administrativo y de mantenimiento.

“Recuerdo que platicaba mucho con las nanitas y las misses de biblioteca. Era el consentido de Miss Noemí Vázquez, siempre fue amable conmigo”.

Al respecto de sus memorias, nos encanta ver como uno de los recuerdos más nítidos de los alumnos, son las clases de Miss Vero y Miss Caro, de francés y geografía, respectivamente.

Ellas recientemente se jubilaron, pero durante el tiempo que estuvieron en el colegio, dejaron muchísimas semillitas sembradas.

Para él, su estancia en el colegio lo describe como unos años divertidos. “Me gustaba participar en todos los eventos que hacia la escuela: las pastorelas, el Halloween, el Día del Niño. Todo era muy divertido”.

“El ITYC es un institución que tiene muchos valores, eso es algo que se agradece. A mi me gustaba mucho que era (y es) una escuela pequeña, por lo que los profesores logran identificar perfectamente los puntos flacos y virtudes de cada uno de sus alumnos, entonces, eso la hace especial”, enfatizó.

Pero sabemos que la escuela no sólo es un sitio para aprender, también funge como un lugar para socializar y generar vínculos.

En este sentido, Rodrigo señala que las amistades que forjó en su paso por el ITYC aún son parte de su vida.

“El ITYC fomenta mucho el compañerismo y esa es una de sus grandes cualidades; nos ayuda a robustecer la educación que nos dan a cada uno en casa.

“Yo siempre he dicho que a la escuela no vas a que te eduquen, eso se genera en el hogar. Pero la escuela un factor muy importante para fortalecer esos lazos de amistad, esos lazos que te ayudan a reforzar los valores.

“Y en este caso, el ITYC, empezando desde su himno, nos deja claro sus enseñanzas con el lema que se extrae del himno: todos unidos y llenos de amor”, señaló.

Al terminar la preparatoria ingresó a la Universidad Iberoamericana para estudiar Ciencias Políticas y Administración Pública, una carrera que, desde la infancia, ya formaba parte de su vida.

“Crecí con eso; en mi familia la función pública era una prioridad y desde que me di cuenta de qué se trataba y qué era; esta cercanía con la gente y poder tratar de ayudar a que los mexicanos y a que la población tuvieran una mejor calidad de vida.

“Decidí que a eso me quería dedicar”, asegura Rodrigo.

Su abuela, la Dra. Ifigenia Martínez, reconocida política, economista, catedrática y diplomática mexicana galardonada con la Medalla Belisario Domínguez (que otorga el Senado de la República “a los mexicanos y mexicanas que se han distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente como servidores de nuestra patria o de la humanidad”), es uno de sus máximos ejemplos de servicio público.

“Soy de los funcionarios públicos más jóvenes, pero mas allá de un cargo, yo lo veo como un encargo. Se trata de servir, de contribuir, de apoyar”,  afirma Rodrigo.

En la actualidad se desarrolla como titular del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER).

“Es una dependencia que está sectorizada a la Secretaría de Educación Pública, en donde nos dedicamos a certificar y a validar todas las competencias de las personas.

“Todas sus habilidades, sus destrezas y sus conocimientos nosotros los evaluamos y los certificamos y les entregamos un documento oficial de la SEP.

“Para mí es una dependencia muy noble que da siempre buenas noticias, porque ayuda a la ciudadanía”, puntualizó el exalumno.

Además, es especialista en implementación de Políticas Públicas y Maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública.

Cuenta con más de 10 años de experiencia en el campo político y en la administración pública se ha desempeñado como asesor del Jefe de Gobierno y del Secretario de Turismo de la Ciudad de México.

En un futuro desea incursionar en la vida legislativa y seguir contribuyendo a la ciudadanía con su trabajo, pues sabe que “el bienestar social es muy gratificante”.

Para finalizar, una de las reflexiones que Rodrigo deja claro en esta entrevista, es la importancia de labrar una trayectoria académica:

“Pero también hay que fortalecer otras áreas como el tema emocional, las relaciones interpersonales. Yo no fui un alumno de excelencia, fui un alumno promedio, pero justamente te vas desarrollando, vas creciendo, vas encontrando coincidencias y vas encontrando qué es lo que te gusta hacer…

“Y yo creo que todo el mundo triunfa, cuando tienes seguridad en ti mismo y cuando alcanzas logros, más allá de reconocimientos. Cuando tú te conquistas a ti mismo, es cuando alcanzas el éxito”, enfatizó.

En este sentido ofreció un consejo a los alumnos del ITYC que están en este proceso de toma de decisiones respecto a su futuro profesional.

“Hay que estar conscientes de tus debilidades y de tus fortalezas, eso es lo más importante. Yo sabía perfectamente que Economía es una carrera preciosa y que me iba a ayudar en muchos sentidos, pero yo también sabía perfecto que nunca fui bueno para los números, ni para las matemáticas.

“Entonces, sabía que me iba a estar tropezando cada semestre con esas materias. Hay que saber cuándo sí y cuándo no.

“No es una decisión fácil, es verdad, pero yo creo que los chavos, a partir de primero de prepa, ya tienen idea hacia donde van, además, en el ITYC te orientan para una mejor toma de decisiones.

Hagan una autoevaluación de cómo se ven en una perspectiva a diez años, ¿ejerciendo qué?, ¿trabajando en qué?”, aseveró Rodrigo.

Estamos seguros de que la vida de nuestro querido exalumno seguirá plagada de éxitos, le deseamos lo mejor.

¡Felicidades, Rodrigo!

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