10 estrategias que ayudan con las emociones - ITYC
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10 estrategias que ayudan con las emociones

Saber controlar, gestionar y utilizar las emociones nos permitirá, sin duda, afrontar el día a día de un modo más eficiente. Emoción, pensamiento y acción son los tres pilares que forman nuestra vida. Propongo estos principios para ayudar a desarrollar la inteligencia emocional de nuestros hijos y de esta manera ayudarlos a integrarse exitosamente en la sociedad.

1. Controlar la ira. Hasta los 18 meses los niños necesitan básicamente del amor y el cuidado de sus padres, todo ello les aporta la seguridad suficiente para adaptarse en su medio, para explorar y dominar sus miedos. Pero hemos de tener en cuenta que a partir de los seis meses van a empezar a desarrollar la rabia, de ahí la importancia de saber canalizar sus reacciones y corregir cualquier mala acción.

2. Reconocer las emociones básicas. A partir de los dos años es recomendable iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de las emociones, ya que es cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y otros niños de modo más abierto. Podemos realizar varios ejercicios con ellos, como introducirlos en el conocimiento de las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia.

3. Nombrar las emociones. A partir de los cinco años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enojado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de paseo”, “tengo miedo de que apagues la luz porque me dejas solo”.

4. Enseñar a afrontar las emociones con ejemplos. Es habitual que los niños, en ocasiones, se vean superados por las emociones, como los berrinches que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones, una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles, por ejemplo, que antes de gritar o pegar es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde pequeños.

5. Desarrollar su empatía. Para desarrollar una dimensión tan importante como ésta es necesario razonar con ellos continuamente mediante diferentes preguntas: ¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho? ¿Por qué crees que está llorando tu hermana? ¿Crees que papá está hoy contento?”

6. Desarrollar su comunicación. Hablar con los niños, hacerles preguntas, razonar, jugar, poner ejemplos, es algo imprescindible en su educación. Debemos favorecer continuamente el que puedan expresarse, poner en voz alta su opinión y sus sentimientos, que aprendan a dialogar.

7. Enseñar la escucha activa. Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan, pero no solo eso, debe ser una escucha activa. De ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”.

8. Iniciarlos en las emociones secundarias A partir de los 10-11 años van a surgir en sus vidas emociones secundarias que cobrarán más peso tales como el amor, la vergüenza, la ansiedad. Siempre es adecuado que una buena comunicación con ellos nos permita hablar de estos temas abiertamente para que se sientan seguros, ya que habrá situaciones que le causen mucha ansiedad.

9. Fomentar un diálogo democrático A medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí la importancia que desde pequeños les enseñemos el valor de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

10. Permitir la expresión de emociones Para fomentar la inteligencia emocional es esencial que podamos facilitar a nuestros hijos la confianza apropiada para que pongan en voz alta aquello que les preocupa, que les hace feliz, pero también infelices. El hogar y la escuela van a ser esos primeros escenarios donde se va a desarrollar su vida.

Si les ofrecemos comodidad para que se puedan expresar y comunicar, también lo harán a medida que crezcan. Saber comunicarse y reconocer emociones propias y ajenas es, sin duda, algo imprescindible para que los pequeños vayan madurando poco a poco y alcancen una capacidad adecuada para integrarse en la sociedad y ser felices en ella.

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